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Rodolfo Federico René Villar, una vida intensa dedicada a las letras, entre poesías y emprendimientos literarios.
Radicado en Mar del Plata, Argentina, destinó gran parte de su existencia a aunar voluntades, a proponerse desafíos, así erigiendo en 1992 -con un ya logrado halo inmortal- la Fundación de Poetas (actualmente Fundación de Poetas “René Villar”) convocando mes a mes, año tras año a miles de personas, instituciones, editoriales, etc. para participar de Marathónicas Literarias, Congresos de Poesía y Narrativa y de Publicaciones Literarias. René Villar dirigió también talleres de literatura en Balcarce, Pcia. de Buenos Aires y promovió con ahínco el color de la palabra donde fuera que posara su mirada de artista.
Fue Director de “La Anémona Vidente” y secretario de “La blinda rosada”. Además de ser un investigador incansable especializado en mitología grecolatina. Tales conocimientos solía difundirlos – con asiduidad y prolijamente elaborados- vía electrónica.
En 2005 llegaba la publicación de su “Canto de la mujerosa” – único trabajo publicado- que incluye “Los Oficios del Mar Muerto” – para muchos el más logrado de sus poemas épicos- y no se detuvo allí, prosiguió con sus iniciativas culturales y reuniones literarias.
Quedaron inéditos dos trabajos: “Persestes” y “La caída de Constantinopla”.
Fue amigo de sus amigos, llevando su fuerte presencia a uno y otro evento, siempre obsequiado al universo de las palabras. Un sentido del humor sin sosiego, un fuerte temperamento, una humanidad poética.
Como toca enfrentar a muchos forjadores de destinos, combatió también a sangre los demonios terrenales, se entregó de lleno a su objetivo haciendo del mundo que lo rodeaba más poesía.
Un hombre de gestos claros, imponentes, con carácter de innato motivador, verba audaz y locuaz.
Generador natural de intensos afectos y también de resquemores. Pero jamás merecedor de indiferencia.
Terminó su vida procurando que nacieran diversos espacios de expresión poética, de fraternal amistad a la luz de los libros.
En el 2008 René Villar pasó a ser palabra en el tiempo, pero que no se disipa, sino que se expande.
Aún afectada su salud, no desistió en su anhelo: jamás ver a su Fundación de Poetas lejos de lo que él soñó.
René Villar, el prócer de la costa galana, como lo bautizaran sus cercanos... sus poesías superaron el calor del reloj y siguen surcando el camino.
Algunas poesías de René Villar:
La criatura
de la inmortalidad
ataca
por la espalda
CERTEZA
Mi glándula
de la inmortalidad no
segrega ningún
sueño, excepto
una alucinación
abrigada
de mujer.
CONJURO
El conjuro
del poeta
una larga vara
de hueso
Una lámpara
enferma de asma
una espada sin
filo para
decapitar
a las estrellas.
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“Todo respira
menos el tiempo” René Villar.
Mi dolor aún no encontró las palabras que permanecen en el pozo que no se puede abandonar.
Villar y yo hemos compartido todo, menos el tedio que nos rechazó como nosotros a él.
Habíamos unido los encuentros poéticos y la vida íntima con un ritmo similar, una cadencia que variaba cuando finalizado el evento, cada uno se retiraba hacia su realidad; entonces caminábamos y conversábamos desprendidos del tiempo. La pasión y el humor fueron una dupla que logró que jamás nos llegáramos a arrepentir de nada…como si la separación fuese imposible.
Siempre lo llamé “El rayo que no cesa”, verso que lo definía extremadamente bien.
René Villar ha sido el partenaire amoroso de una de las artes que hemos valorado más: la oratoria, a veces distorsionada en discusión verbal. Impecable, original midiendo lo bélico.
No obstante, este marco me limita a quedarme sólo en el esbozo de quien fue mi compañero...mi pareja.
La única certeza: donde esté esperándome, ya tiene todo organizado. Así sea.
Así es Villar.
Susana Rozas
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“Conocí a René en marzo de 2005, en la Rosario Marathónica; luego, entre Marathónicas, Arte Poética, Congresos de Narrativa y de Poesía y un Festival Latinoamericano de Arte, compartimos muchos encuentros más.
El flaco, o el último surrealista como le decía yo, era un lector voraz, de una gran cultura y una memoria prodigiosa, lo que lo llevó a brindar charlas magistrales sobre La Ilíada, el surrealismo y Lorca.
Su contracción al trabajo para la Fundación de Poetas de Mar del Plata, creada por él en 1992, era verdaderamente notable; podía pasar 10 horas o más todos los días delante de la computadora para enviarle a sus 9.500 contactos, información sobre los encuentros y “La Anémona Vidente”, órgano oficial de la Fundación , también creada por él.
Excelente poeta, nos quedan sus plaquetas y un par de libros maravillosos.
Podría decir mucho más sobre René, que nunca discriminó a nadie, que era abierto a toda inquietud, que vivió para la poesía, que era un gran tipo, un amigo.
Lástima que nos dejó muy pronto. Tenía tan sólo 43 años. Lo extrañamos.”
Horacio Gómez
Presidente
Fundación de Poetas "René Villar"
articulo:
Dirección de Prensa y Difusión
Fundación de Poetas “René Villar”
Cristian Gentile
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